pregonero 2015Sr. Alcalde, miembros de la corporación municipal, serranas, serranos y visitantes. ¡Buenas noches!

Sean mis primeras palabras de sincero agradecimiento a los coordinadores del grupo cultural de festejos por brindarme la oportunidad de ser el pregonero de la Feria de 2015 en honor de San Bartolomé.

Cuando Irene Sánchez y José A. Ruiz me propusieron que realizara este acto, acepté con ilusión, sin pensarlo ni dudarlo un instante, porque es bien cierto que no hay muchas ocasiones tan especiales como esta para manifestar a los cuatro vientos elogios por mi pueblo. Me considero muy afortunado al haber nacido en esta tierra, y más feliz aún, al poder vivir y haber trabajado en mi pueblo lo más dignamente posible.

Es un privilegio estar aquí esta noche dando el pregón inaugural de las Fiestas Patronales de 2015, distinción que se convierte en una gran ilusión, satisfacción y, por supuesto, una gran responsabilidad, que creo muy por encima de mis propias limitaciones, desde la humildad de quien se presenta a vosotros con el único mérito de su buena voluntad como hijo de Sierra de Yeguas y el salvoconducto del paisanaje que nos une. Más que un pregón, intento hacer un canto a Sierra de Yeguas, piropear a mi pueblo y su gente, hacer un sencillo y honesto relato, de lo que a lo largo del tiempo han sido estas gratas manifestaciones feriales en nuestro querido pueblo, ya cantadas y exaltadas con acierto y maestría por los pregoneros que me precedieron en años anteriores, a quienes expreso mi más sincero reconocimiento.

Envío un afectuoso saludo a todos aquellos serranos que viven lejos de estas tierras y que por diversas circunstancias no pueden disfrutar de estos días entre nosotros; así mismo saludo a los que, aunque no nacidos aquí, residen en nuestro pueblo y se han integrado disfrutando de nuestras tradiciones y costumbres.
En su definición, pregón significa "promulgación o proclamación en voz alta en un espacio público de alguna cosa que conviene que todos sepan". Pues bien, más que proclamar cosas no sabidas, voy a intentar evocar cosas vividas.

Recordaréis que los antiguos pregones solían comenzar así: "Por orden del Sr. Alcalde se hace saber…" Hoy como pregonero, la única orden que tengo yo, es la proclamación de la VERDAD y de mi SENTIMIENTO con mayúsculas.

Hay una frase de Homero, el gran poeta y rapsoda griego, que deseo citar a modo de prólogo; dice así: “No hay nada tan dulce y mejor como la tierra en la que has nacido, aunque tengas en otra tierra lejana y extraña, la mejor finca y la mansión más opulenta”. Puede que nuestra tierra no sea mejor que otras, pero para mí si lo es, tiene algo especial, algo inconfundible y sé que para la gran mayoría de los que me estáis escuchando también lo tiene y por eso vais a comprender todo lo que esta noche voy a expresar sobre este rincón en el que he nacido y desde luego estad seguros que en cada frase, en cada palabra, he puesto todo mi cariño y mi alma.

Entorno los ojos, retrocedo en el tiempo y se proyecta en mi mente una película en la que se suceden multitud de escenas, de las que os voy a relatar algunas de ellas distribuidas en 4 bloques.

En el primer bloque se proyectan recuerdos imborrables de mi niñez, que como dijo Serrat: “Cuando se habla de felicidad, siempre nos trasladamos a la niñez”. Visiono:

  • Niños corriendo por las calles la Pava, el Cuerno, las Camaritas, Cagancha, la Plaza, la Plazuela, etc. Otros jugando a los chavos, a las bolas, al trompo ...
  • Convivencia con muchos de vosotros en el grupo escolar (algunos se acordarán de D. Juan Galán, maestro, y su perro pachón “Boby”).
  • Brincos por las eras y apedreos.
  • Niños vendiendo molletes y tortas de Enriqueto o maoletas por las calles.
  • Niños tomando un “ponche” compuesto de huevo batido con vino dulce o quina, para aliviar la debilidad o la falta de apetito.
  • Monaguillos por las calles con canastos pidiendo alimentos que, después se comían la noche que iba del día de los Santos al día de los Difuntos, mientras doblaban las campanas.
  • Mujeres esperando en la calle al aguaor con la pipa para llenar los cántaros de agua.
  • Pregones en las esquinas informando de bandos del alcalde, o anunciando dónde había matanza, o invitando a bodas, etc.
  • Conciertos en festividades especiales en la tribuna que había en el centro de la plaza, a cargo de la banda municipal dirigida por el “Gordito Farelo”.
  • Existencia de una Fábrica de harina, un Molino de aceite, un Almacén de bebida y nieve.

En esa etapa, todo el universo era Sierra de Yeguas y los chavalillos de entonces nos creíamos los amos del mundo.

En el 2º bloque, ya en la adolescencia, etapa de conjugación de infancia y adultez, se proyectan imágenes como:

  • Segadoras y segadores con ropas sudorosas y polvorientas; carros barcinando gavillas hasta lo más alto de los varales, trillos, máquinas segadoras, cosechadoras, etc.
  • Forasteros que hacían "sogas" trenzando hilos de diferentes rollos con ayuda de una máquina, mientras caminaban pausadamente de una punta a otra de la plaza.
  • Mujeres mayores llevando las monedas en un pañuelo al que le hacían un nudo y después se lo guardaban en el sostén o en la faltriquera.
  • El día de carnaval, jóvenes rompiendo en las cabezas de amigos, cascarones de huevos rellenos de papelillos cortados en trocitos. O corros de jóvenes, separados unos de otros cada vez más, lanzándose un botijo hasta que se rompía, con el consiguiente jolgorio.
  • En la feria, niños bebiendo botellitas con líquidos de diversos colores (no se sabe qué llevaban pero a todos gustaban y a nadie le hacían daño), y carrera de cintas en bicicleta con la esperanza de conseguir cada participante la cinta bordada por la niña que le hacía “tilín”.
  • Emisora de radio local instalada en el ayuntamiento. Mediante llamadas telefónicas se realizaban distintos juegos para recaudar dinero destinado a obras benéficas, siendo la más importante la construcción de una casa en la calle la Cruz que se entregó a una de las familias más necesitadas.

En el tercer bloque, contemplo recuerdos de juventud, tiempo de esperanza en el que el joven quiere ser estimulado antes que instruido. Aparecen escenas como:

  • La caseta de baile puesta en la plaza y rodeada de un cerco hecho con barandillas de madera en las que la gente que no podía pagar la entrada se apoyaba para ver cómo se divertían, bailaban y consumían los de dentro.
  • Jóvenes bailando, cuando había orquesta, en las bodas celebradas en el patio de Enriqueto, mientras que los mayores bebían coñac o aguardiente en una misma copa.
  • Actuaciones del grupo musical “Los Zodiacos”, formado por jóvenes serranos cuyo lazo de unión era el amor por la música del momento.
  • Grupo de estudiantes en los años 65-70, sentados a mediodía en el trancón de la iglesia charlando sobre cosas propias de la edad. El tocadiscos del antiguo bar de Pepe Rubillo, ubicado en el actual edificio de Cajamar, con canciones de Juanito Valderrama, Emilio el Moro, la Niña la Puebla, etc., era el reclamo para la cervecita que consumíamos a débito, quedando anotada, con tiza, la trampa en el lateral de la nevera.
  • Serenatas nocturnas en el mes de diciembre cantando villancicos a las niñas de la pandilla, siendo obsequiados con aguardiente y mantecados, que apurábamos sentados de madrugada en un banco de la plaza.
  • Representación de dos comedias en Sierra de Yeguas y pueblos limítrofes, con lo que se recaudó gran parte del dinero necesario para restaurar la solería y campanario de la iglesia.

En el 4º bloque se representan escenas de algunas personas cuyos nombres y evocaciones han quedado grabados en la historia de Sierra de Yeguas y que recordaremos con el afecto y respeto que se ganaron y merecen. Veamos:

  • FRANCISCO GRANADOS, que predijo la existencia de agua subterránea en la sierra del pueblo, ¡y vaya si acertó!
  • Don LUIS GALLEGO el practicante, amigo de todo el mundo, dispuesto a ayudar siempre a los más débiles.
  • BARTOLITO el sacristán, con la antigua y pesada llave de la iglesia colgada en el cinto y con sus peculiares cantos en latín.
  • GABRIEL CASERO, acompañaba a las familias en los velatorios y antes de dar sepultura al difunto, rezaba la última oración y daba las gracias a los asistentes en nombre de los familiares.
  • "JUAN EL DEL CARRILLO", que se desplazaba en su carrito de minusválido, accionado manualmente por una manivela. Resolvía todo tipo de papeleo, escribía o leía cartas, repartía invitaciones de bodas, hacía rifas, etc.
  • CAMACHILLO, TORREJÓN, ANTONIO REINA, maestros sin título, pero muy vocacionales, que enseñaron las cuatro reglas y ortografía a quienes no podían asistir a la escuela por motivos de trabajo.
  • D. MANUEL ROLDÁN, el veterinario, ingenioso contertulio, columnista del periódico ABC y excelente caricaturista.
  • Municipales como: LLAVERO el cabo, al que los chiquillos temíamos al ser más serio y estricto. Juan García Torres, “El PERRILLO”, tranquilo y bonachón, a quien los niños correteábamos cuando quería reñirnos por travesuras. MARIANO, hombre de carácter afable; cuando hacía turno de noche, se encargaba de despertar a los vecinos que querían madrugar. Francisco Ruz Escobar, “El CHINGA”, sereno, pregonero y encargado del cementerio. Miguel Sánchez, “HERRADOR”, cabo de los municipales y responsable del cementerio, al que los pequeños temían tanto como a Llavero.
  • JOSÉ OLIVA, el alguacil, portando avisos o documentos con paso rápido y siempre con el cigarrillo en la comisura de los labios.
  • También ocupan un lugar privilegiado, mujeres como:
  • Doña AMELIA, maestra de gran número de niñas; hoy muchas de ellas con nietos y hasta con biznietos.
  • LA NIÑA ISIDRA, mujer con vocación de matrona que con sus manos ayudó a venir al mundo a muchos serranos.
  • MANUELA LA CHARPETA, que con su voz inconfundible iba anunciando qué pescado había en la plaza de abastos: bacalaílla, boquerones, pijota, etc.
  • TERESILLA, la que hacía los mejores churros o tejeringos del contorno con su característico tinglado en el callejón de la antigua farmacia, lloviera, nevara o hiciera calor.
  • DOLORCITA MARÍA JESÚS y ANTOÑITA LA DEL HORNO, dulceras inigualables; especialistas en mantecaos de aceite, mostachones, tortas de manteca, magdalenas, piononos, etc., que alegraban la vida y el estómago.
  • Y muchas otras personas, por cuyas omisiones pido disculpas, ¡pero son tantas! Hasta aquí un tráiler de esta representación mental cuya intención es la de activar los recuerdos de experiencias gratas vividas por muchos de los presentes. Preciso que para la mención de apodos, he contado con la autorización previa de familiares de los aludidos.

Estas secuencias y otras muchas no mencionadas ponen de manifiesto que venimos de lejos y tenemos deuda con los que nos han precedido. Mantengamos vivas las raíces y los valores que hemos recibido, para no perder nuestra identidad y seguir siendo lo que somos. Para ello, apostemos por los jóvenes, sobre todo en estos tiempos donde falta la magia, el trabajo escasea y abunda la desazón ante un futuro incierto. Animémosles para que se impliquen en el estudio, deporte, folclore, música, teatro, en todos los actos culturales de este pueblo, para que cuando sean mayores puedan sentarse en el trancón de la iglesia o en un banco de la plaza y relatarles a sus hijos, a sus nietos y a sus amigos, las costumbres y anécdotas que vivieron en su juventud.

Con 10 años de edad marché primero a Ronda y después a Granada, persiguiendo los sueños de una formación universitaria. Pero allí, por donde pasaba, mis raíces iban conmigo, siempre fui aferrado a ellas. Así lo he divulgado, con mi voz clara, llana y sencilla, por donde los estudios, y más tarde mi profesión, me han permitido pasear el orgullo de pertenecer a un pueblo noble y trabajador, un pueblo nacido del contacto directo con la tierra, línea fronteriza entre Málaga cantaora y Sevilla trianera, engendrado bajo el olivo y la tierra calma, tras los surcos y el arado. Cuando en mi presencia se hablaba de buena gente, ¡ninguna como la de Sierra de Yeguas! Si se hablaba de agua, ¡ninguna como la del valenciano! Si se hablaba de aire sano, ¡el mejor el que baja de nuestra sierra!

Durante los años que permanecí fuera de Sierra de Yeguas, cada vez que tenía un hueco volvía al pueblo. Como habitualmente venía por la carretera de la Roda, la primera vista que apreciaba era la perspectiva de sierra y llano.

De este binomio sierra/llano emanan: paisaje, clima, riqueza y carácter de nuestra tierra. Ella, la sierra, aporta oxígeno atmosférico y agua en forma de manantial, cual arterias subterráneas, para proveer de vida y alimento a las tierras de él, el llano, que en señal de gratitud, y a modo de tributo, ofrece un paisaje natural multicolor, deleite de la vista y remanso del espíritu. Un paisaje bendecido desde la iglesia de Navahermosa por San Isidro, labrador angelical, y por la Virgen de la O que con su preñez esparce fertilidad a las tierras.

El manto de tierra calma asciende suavemente a través del camino de Peñuela buscando al olivar para tender su mano, a modo de saludo, al olivo, que se desparrama por todo el término como silente compañero de cultivo, suministro de oro líquido, permanente prestigio del pueblo, maná para el sufrido aceitunero y trabajo para el jornalero.

En esas múltiples visitas mencionadas, por las calles o entre los árboles de la plaza, buscaba las voces y los recuerdos de mi infancia y siempre terminaba sorprendido, porque cuanto más viejo me hacía yo, ¡más lozana se hacía Sierra de Yeguas, más rejuvenecía, más crecía!

Pero, ¿qué más puedo deciros de las cosas de nuestro pueblo? Sin duda, muchos de vosotros podríais contarme a mí bastante más de lo que yo pueda aportar. Por eso, queridos serranos, voy a hablar ahora de lo que nunca dije antes, de lo que por pudor o por modestia callé. Ha llegado el momento de romper los silencios y decir, pregonando a los cuatro vientos, que lo mejor de Sierra de Yeguas, aparte de sus cosas, lo mejor de Sierra de Yeguas es su gente, sois vosotros, tanto los serranos residentes, como los que viven fuera o los que han nacido en otras tierras pero que se sienten serranos.

El temperamento del serrano se caracteriza por su arrojo, por su coraje, por su valor, que si grande es a nivel individual, cuando nos arrejuntamos, cuando formamos piña, hervimos como el agua y no hay quien nos pare (para ejemplo “todos con Manuel”).

A raíz de este hecho, estoy convencido que si Lope de Vega hubiese vivido en este tiempo, en lugar de haber escrito la obra teatral de “Fuenteovejuna” con su conocido fragmento de:

- ¿Quién mató al Comendador?
- Fuenteovejuna, Señor.
- ¿Quién es Fuenteovejuna?
- Todo el pueblo, a una."

Seguro que el gran dramaturgo hubiera escrito otra obra inspirada en los últimos hechos acaecidos en nuestro pueblo, que bien podría titularse “El sueño del caballero serrano”, y en la que un fragmento tendría la siguiente leyenda:

- ¿Por qué “Todos con Manuel”?
- Porque para curarse no tiene fortuna.
- ¿Quién es Manuel?
- Toda Sierra de Yeguas, a una.

Pero si grandes son el valor y el arrojo del serrano, mucho más grandes son dos atributos que le engalanan y le enriquecen. Son su generosidad y su hospitalidad, un tándem de bienvenida que se entrega a todas las personas que deciden instalarse en nuestro pueblo, sin distinción de procedencias.

El carácter y la personalidad del serrano van implícitos en el nombre de Sierra de Yeguas, nombre acotado por la consonante S en su inicio y final, que con su forma serpenteante protege y vigila el correcto orden de vocales y consonantes de dicho nombre para resalte de su autenticidad.

La primera S, mayúscula, equivale a Solidaridad, Sociabilidad, Sinceridad, Sensibilidad; y la segunda S, no menos importante aunque suela escribirse habitualmente minúscula, transmite señorío, sencillez, simpatía, saeta.

Los serranos, todas y todos, somos gente de bien, gente amiga, gente de buena voluntad. Así fue desde siempre, y así es hoy. Y este es el orgullo de nuestro pueblo: ser una puerta franca para quienes lo visitan o para quienes deciden hacer de él su lugar de residencia.

Por tanto, defendamos nuestras tradiciones y sintámonos orgullosos de ser de este trozo de tierra, pequeño pero inmenso a la vez. Para pensar en el futuro, tenemos que vivir el presente sin olvidar el pasado. Mantengamos o potenciemos las fiestas serranas que nos distinguen, como:

  • La Candelaria, con los niños acarreando leña y los adultos reunidos alrededor del fuego devorando viandas en animadas tertulias. 
  • Los Carnavales, con sus chirigotas y críticas ocurrentes.
  • Semana Santa con sus procesiones y el canto de saetas brotadas de las gargantas del rico semillero de cantaoras y cantaores serranos que con los desgarros de la seguiriya, la toná o el martinete hacen que la oración se haga cante evocando sentimientos.
  • Fiesta del Espárrago con exposición y venta de dicho producto y otros de la comarca para degustación y adquisición por serranos y visitantes.
  • San Isidro con su romería campestre y procesión del santo en Navahermosa.
  • Procesión del Corpus Christi con las calles engalanadas por los vecinos.
  • Celebración de la santa Misa en el cementerio el día de los difuntos.
  • Procesión de la Inmaculada, con jóvenes de la quinta del año correspondiente portando el trono y niños llevando banderitas blanca y celeste.
  • Y, por supuesto, la tradicional procesión de San Bartolomé nuestro patrono y protector que, como hombre no tuvo doblez ni engaño, según palabras del evangelio de Juan, y como apóstol, coronado de santidad, es representación del mártir que muestra el cuchillo y la piel como testimonio y símbolo, respectivos, de su sacrificio victorioso. Que los jóvenes sigan poniendo sus pañuelos en los varales para señalar el sitio de portador del trono. Y los demás acompañemos y aclamemos a nuestro patrón en su recorrido procesional para cumplir promesas, para que interceda por nosotros o simplemente por devoción.

Puesto que la poesía es expresión artística de la belleza por medio de la palabra, permitidme que intercale un poema surgido de mi corazón y escrito con estilo sencillo, al que he titulado “A Sierra de Yeguas, mi pueblo”, recitado por José Trigos, la voz amiga y solidaria de radio Campillos, que acompañado de su mujer nos honra con su presencia.

Sierra de Yeguas, te quiero como tú eres.
Tú no necesitas playa ni luz.
Te ilumina cuando duermes,
el cerro de la cruz.

¡Muy alto está el cerro,
la cruz muy alta!
¡Para llegar al cielo,
cuán poco falta!

Los paisajes que tú tienes,
la naturaleza pinta día a día.
Al mirarlos es tal el deleite,
que gozamos de alegría.
Piélagos de espigas doradas
ondulantes bajo el viento,
que guardan en sus entrañas,
paja, granos y sufrimiento.

Tierra roja de olivares
que resisten centenarios,
cosechas, amor, cantares
y el paso de hombres y años.

Este pueblo es el trozo de España
que a mí me vio nacer y crecer.
Sierra de Yeguas de mis entrañas:
¡Cuánto te tengo que querer!
Sierra de Yeguas es mi nido.
De mi vida, crianza.
Cuando de mi pueblo he salido,
siempre sentí añoranza.

En estos días mágicos cada familia agranda su círculo y se convierte en escenario polivalente porque con motivo de las Fiestas concurren familiares próximos y lejanos para el encuentro interfamiliar, a la vez que llegan amigos al pueblo. En las calles se suceden saludos, abrazos, expresiones de cariño, rememoraciones de vivencias e intercambios de amistad.

Renunciemos, al menos por estos días, a pensar en crisis y a escuchar a los gobiernos. Dejemos que la música, el vino, los cohetes, la amistad, el amor, la risa y la devoción por nuestro patrón inunden nuestros corazones.

Disfrutemos, bailemos y cantemos con arte y elegancia, con gracia y saber estar, pero sobre todo, demostremos una vez más nuestra esencia de pueblo acogedor y cariñoso, para que quienes hoy tienen el privilegio de ser visitantes puedan seguir diciendo al mundo entero que en un rincón de Andalucía, jalonado por un excepcional paisaje y engalanado no sólo de “güena gente”, sino de la mejor gente del mundo, existe un pueblo, existe Sierra de Yeguas. Que se reparta mucha alegría, que destilen los buenos recuerdos y las mejores sensaciones de cordialidad entre los serranos y visitantes.

Ya en mi segunda juventud, con esta oportunidad que se me ha brindado, considero que mi existencia se ha coronado con la satisfacción de haber sido designado pregonero de mi pueblo, de Sierra de Yeguas. Mi complacencia se engrandece al comprobar que mis cuatro hijos, fruto de mi matrimonio con mi mujer, Maribel, han mamado todo lo que huele a serrano y que nuestros cuatro nietos ya beben de la fuente de las tradiciones y costumbres de esta bendita tierra.

Toleradme que durante un momento eche una miradita al cielo, porque en el cielo están los serranos que se nos fueron. Un recuerdo emotivo para mi madre, mi padre, mis tres hermanos y para todos los serranos fallecidos.

Este ha sido mi canto, mi pregón para mi pueblo y su gente, para esta tierra que me vio nacer y crecer, tierra en la que está mi vida. Como dice un amigo: “Serrano nací, serrano me crié, sigo siendo serrano y serrano moriré.”

Ahora ya es el momento de despedirme, y anuncio:

Forasteros que visitáis Sierra de Yeguas estos señalados días, serranos. ¡Amigos todos!, ha llegado la Feria del Año 2015. Os ruego, que con el corazón en la mano rompamos el silencio con un grito unánime y gozoso lleno de ilusión, de alegría y de solidaridad, por ello os invito a gritar conmigo:

¡Viva San Bartolomé! ¡Viva Sierra de Yeguas!
¡Feliz Feria 2015! Muchas gracias.