QUIERO CONTAR UNA HISTORIA

Hace mucho tiempo, en un lugar, surgió un árbol. El árbol era frondoso y proyectaba una gran sombra. Pronto, algunos comenzaron a pasear bajo el árbol. Otros, se sentaban a charlar. Así, la gente paseaba y concurría, se acercaba y alejaba. Unos compartían risas; otros, historias; otros, recuerdos... También había quien gritaba, quien despreciaba y quien odiaba... Al fin y al cabo, cualquiera podía pasear bajo su sombra.

Con el paso del tiempo, en sus hojas quedaron prendidas ideas, historias, pensamientos, consejos, recuerdos, conocimiento, sabiduría, belleza, poesía... Y aunque no todo lo que se hablaba bajo el árbol era bueno, hubo sobre todo risas, y amistad, y afecto, y cariño... Y muchas vidas se cruzaron... Y hubo historias irrepetibles que tuvieron lugar sólo porque un árbol surgió hace mucho tiempo...

Pero dieciocho años después, durante un solsticio, el árbol desapareció tan súbitamente como había llegado. Y donde antes había historias prendidas de las hojas, ahora había silencio.

Pero en realidad el árbol no murió del todo. No podía morir, porque había prendido su semilla en el corazón de algunos. Y esos fueron tocados con alguna idea, con alguna palabra, con alguna emoción... En el interior de todos ellos, los verdaderos artífices del árbol, este, seguía existiendo...